LA ESTRUCTURA FAMILIAR EN VÍCTIMAS DE SECUESTRO EXTORSIVO

 

Misdalis Torres Herrera

María Fernanda Uribe

Colombia

mafeuribe@hotmail.com

torresmisdalis@hotmail.com

 

Resumen

Introducción

Método

Participantes

Instrumentos

Diseño y Procedimiento

Resultados

Discusión

Referencias

Resumen

 

El propósito de esta investigación es describir desde un enfoque sistémico la estructura familiar en víctimas de secuestro extorsivo y, el secuestrado en mención permanece en cautiverio hace cinco años. La población estudiada la conforman tres familias; compuestas por cinco miembros en promedio y éstos son adultos que tienen edades comprendidas entre los 34 y los 78 años. Estas familias pertenecen a un estrato socio-económico alto. Sus miembros cursaron estudios secundarios y algunos realizaron carrera universitaria. Las ocupaciones de estos varían entre ganadería, los negocios relacionados con la finca raíz y la construcción. La metodología utilizada en la investigación fue cualitativa de carácter descriptivo. Los instrumentos utilizados para la obtención de la información fueron una entrevista semi-estructurada dirigida a todos los participantes, una encuesta y la prueba de Apgar. Los resultados arrojados demuestran que estas familias con un miembro secuestrado hace cinco años en promedio, presentan en los primeros momentos del secuestro una estructura temporal, la cual sirve para atender la situación del secuestro únicamente, y en donde la característica más sobresaliente, es la flexibilidad que experimentan las fronteras intra y extra familiares. Esta estructura tiende a disiparse con el tiempo, dando paso a una nueva para atender la reorganización de la familia; esta se caracteriza por alianzas sobreinvolucradas en algunos subsistemas, fronteras abiertas al exterior y cambio de roles entre los miembros del sistema.

 

Introducción

 

El objetivo general de la presente investigación fue describir desde un enfoque sistémico la estructura familiar en víctimas de secuestro extorsivo de uno de sus miembros y el secuestrado en mención permanece en cautiverio. Los objetivos específicos fueron: Analizar las alianzas y coaliciones al interior del sistema familiar; analizar las propiedades de frontera de la familia total y de los subsistemas; analizar la distribución jerárquica del poder ejecutivo.

 

Estos objetivos se conceptualizaron a partir de la Teoría Sistémica estructural de Umbarger (1983). Desde este enfoque la familia es llamada sistema y esta compuesta por subsistemas (holones), entendidos como cada uno de los miembros que componen la familia; siendo estos unidades del sistema que interactúan entre sí. Estas interacciones, al ser duraderas en el tiempo son denominadas Estructura, la cual está conformada por: –Alianzas- relaciones diádicas; -Coaliciones- formación de equipos entre los miembros de la familia para atacar a otro/s; –Fronteras o Límites- interacciones gobernadas por reglas que permiten la diferenciación entre los subsistemas y el sistema total y, filtran lo que entra y sale del sistema (información, energía y materia) para regularlo; y –Jerarquía- organización jerárquica del poder ejecutivo.

 

En Colombia en los últimos cinco años se han triplicado las cifras de secuestro; pasando de 1060 secuestros en 1995 a 3706 en el año 2000. El secuestro de tipo extorsivo económico es definido como el que arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, con el propósito de exigir por su libertad algún provecho económico (Programa Presidencial para la Defensa de la Libertad Personal). Por consiguiente, constituye una violación a los derechos humanos que atenta contra la libertad, integridad y seguridad tanto del secuestrado como de las familias víctimas de éste delito; teniendo en cuenta que desde el enfoque sistémico la familia es vista como un todo, conformada por partes interdependientes, por lo que un cambio en una de sus partes afectará al sistema en general.

 

Es por esto, que el secuestro es un tema de importancia nacional que aún no ha sido lo suficientemente explorado. Además, todos los estudios coinciden en señalar la necesidad de continuar realizando análisis sistemáticos de índole descriptivo y analítico; para así conformar un marco que permita elaborar diagnósticos de funcionamiento y dinámica emocional coherentes para el establecimiento, en futuras investigaciones, de terapias preventivas e interventivas efectivas en el manejo de la familia con un miembro secuestrado. Por lo tanto, surge la necesidad de emprender estudios que permitan conocer y comprender los posibles cambios en el núcleo familiar al verse sometido a una crisis de desgracia inesperada, como es el secuestro de uno de sus miembros.

 

Método

 

Participantes

 

Para el estudio se escogieron tres familias compuestas por cinco miembros en promedio, adultos que tienen edades comprendidas entre los 34 y los 78 años de edad. Las familias pertenecen un estrato socio-económico alto, residen en la ciudad de Bogotá (Colombia) y poseen un miembro secuestrado que permanece en cautiverio hace cinco años en promedio. En dos de las familias el secuestrado fue el padre y en la otra fue el hijo mayor. La muestra cursó estudios de secundaria y algunos realizaron carrera universitaria; y, tienen ocupaciones que varían entre negocios relacionados con finca raíz, la ganadería y la construcción.

 

Instrumentos

 

Con el fin de obtener la información pertinente para la investigación se utilizó una entrevista semi-estructurada con todos los miembros de la familia, una guía de observación de ésta entrevista; una encuesta personal con cada participante y una prueba de Apgar aplicada individualmente, que detecta el grado de funcionalidad o disfunción de la familia.

 

Diseño y Procedimiento

 

Se utilizó un diseño de investigación descriptivo-cualitativo.

La recolección de la información pertinente para el estudio se hizo a través de tres sesiones con cada familia en su residencia. La primera fue un contacto inicial con varios miembros y tuvo una duración de una hora; cuyo objetivo fue sensibilizar a la familia, motivar su participación en la investigación y hacer empatía con estos. En la sesión se le explicó a los participantes el proceso de investigación, haciendo claridad sobre el hecho de mantener en reserva su identidad y, por último, se llenó un formato de las características sociodemográficas de las personas, que sirvió para la descripción de los participantes.

 

La segunda sesión tuvo como objetivo la recolección de datos a través de una encuesta y una prueba de Apgar, con una duración de dos horas. Individualmente, se grabaron las respuestas a la encuesta; y, posteriormente, se suministró el cuestionario de la prueba de Apgar haciendo una previa explicación de esta.

 

La tercera y última sesión tuvieron una duración de tres horas, en la cual se reunió toda la familia para recolectar la información por medio de una entrevista semi-estructurada y una guía de observación de la entrevista. Se le informó a la familia que en el transcurso de la entrevista habría dos investigadores, uno que haría la entrevista y otro que sería solo un observador al cual no tendrían que atender. Se inició la sesión con preguntas dirigidas a todos los miembros de la familia; posteriormente, se realizó una actividad colectiva, durante veinte minutos, denominada: "Vamos a construir nuestra casa de los sueños", que consistió en llegar a acuerdos sobre cómo sería la casa ideal para todos los participantes; esta actividad se realizó con el fin de observar las interacciones al interior del sistema y crear un momento de distensión durante la entrevista. Para finalizar la sesión se realizaron preguntas dirigidas a cada uno de los integrantes de la familia. Durante la entrevista, los investigadores observaron todas las interacciones entre los subsistemas y las registraron en un formato de guía de observación elaborado según los criterios de Umbarguer.

 

El procedimiento para la validación de la información fue mediante la triangulación; que consiste en contrastar la información obtenida con las diferentes pruebas y la comparación de los resultados de las observaciones de los investigadores. La triangulación se realizó para cada una de las familias y posteriormente para todas las familias.

 

Resultados

 

Las familias víctimas de secuestro extorsivo, donde el secuestrado permanece en cautiverio presentan fronteras difusas en un primer momento, permitiendo de forma indiscriminada la entrada de información, energía y personas al sistema. Posteriormente, a partir de la asesoría brindada por éstas personas, la familia comienza a controlar la flexibilidad de sus fronteras y pasados cinco años, los límites se presentan abiertos, en donde hay un control selectivo, por parte de la familia, en la entrada y salida de información, energía y materia al sistema familiar.

 

Hacia adentro del sistema, al inicio del secuestro, las fronteras están determinadas por la asignación de roles para atender la crisis (negociador, administrador de los dineros para el pago del secuestro, enlace con las autoridades). Estos límites se muestran difusos entre la mayoría de los subsistemas. Sobre el negociador reposa toda la información sobre el secuestro, la cual guarda para si mismo, manteniendo hermetismo con el resto del sistema, por lo que se presentan fronteras rígidas entre éste subsistema con el resto de los miembros de la familia; sin embargo, se observa una frontera difusa entre este miembro con el holón parental, permitiendo el desarrollo del proceso de negociación con funcionalidad sistémica.

 

En la actualidad, las fronteras al interior conservan secuelas de los primeros momentos del secuestro, ya que se mantienen algunas difusas entre la mayor parte de los subsistemas, pero también se presentan fronteras abiertas.

 

En los primeros momentos del secuestro, las alianzas se presentan en su mayoría sobreinvolucradas. Pasados cinco años, se mantienen relaciones de escasa distancia interpersonal entre el holón parental y el miembro que administra el patrimonio familiar, remplazando éste el rol del secuestrado, tanto en lo económico como en lo afectivo. En todas las familias estudiadas fue el hijo menor quien asumió este rol y mantiene una relación conflictuada con el subsistema filial; desencadenada por la no-aceptación de su posición jerárquica y el reemplazo del secuestrado. Igualmente, se presenta una coalición entre el subsistema filial y el negociador por la exclusión de algunos miembros en la toma de decisiones y por disentir en el proceso de negociación. Sin embargo, en el presente sólo se observó una coalición entre el subsistema filial y el hijo responsable del manejo del patrimonio familiar. Este último presenta una escasa distancia interpersonal con el holón parental, relación que se inicia con el secuestro y se mantiene en el tiempo.

 

Tanto al inicio del secuestro como pasados cinco años del mismo, el poder ejecutivo reposa en el holón parental, no obstante, se observa una reorganización en la distribución jerárquica del poder ejecutivo, en donde el hijo menor pasa a ejercer el liderazgo del padre secuestrado al interior del sistema.

 

Discusión

 

Analizando los resultados obtenidos, se observó que la presencia de fronteras difusas al exterior, en un primer momento, denota una confianza del núcleo familiar en el medio externo en su búsqueda de apoyo para resolver la crisis; pero con el paso del tiempo, al no volver el secuestrado a casa, la familia pierde la confianza depositada en las autoridades, instituciones y el estado, y pasa a controlar sus fronteras al exterior.

 

Ahora bien, el secuestro de un miembro desencadena un inminente cambio de roles en el núcleo familiar para ajustarse a la ausencia del secuestrado y permitir la evolución y el equilibrio del sistema en funcionalidad. La escogencia de roles no se da de común acuerdo entre los miembros de la familia, lo que genera conflictos entre estos. Con el tiempo el único rol que persiste es el del encargado de manejar el patrimonio familiar y reemplazar al secuestrado en sus funciones. Este miembro, al mantener una relación sobreinvolucrada con el subsistema parental, permite el establecimiento de un equilibrio funcional dentro del sistema; ya que el apoyo del padre (jerarquía) permite que este miembro pase a ser un líder dentro del sistema. Sin embargo, se observa dificultad por parte del subsistema filial para aceptar esta reorganización jerárquica. Por otra parte, se determinó que el miembro que reemplaza al rol del secuestrado coloca toda su atención y afecto sobre el sistema parental y renuncia a sus relaciones de pareja, encontrándose divorciado o soltero.

 

Las alianzas sobreinvolucradas entre la mayor parte de los subsistemas se inician con el secuestro y se mantienen pasados cinco años, en respuesta al ataque recibido por el medio (secuestro), generando diversos conflictos al interior del sistema.

 

Por otra parte, se puede interpretar que el dinero es un valor que se le da no solo al secuestrado sino al afecto que se tiene por éste. Por lo tanto, se presenta culpabilidad en todos los miembros de la familia, pero en especial en el negociador y en el miembro que reemplaza el rol del secuestrado. En el primero, por ser el responsable del regreso del secuestrado a casa y al ver su meta inconclusa, siente que su afecto por el secuestrado no fue suficiente para lograr su liberación; y, el segundo, por usurpar el puesto de su ser querido. Igualmente, los resultados reflejaron que estos subsistemas se encuentran en la etapa de duelo de Rabia y Protesta, en una búsqueda constante de errores en el proceso de negociación y en reclamo al Estado y sus instituciones; por lo tanto, se encuentran en un duelo suspendido. Sin embargo, la mayor parte de los subsistemas, pasados los cinco años del secuestro, se encuentran en la etapa de Aceptación y Reorganización.

 

La orientación terapéutica debe ser inmediata al secuestro y en estos casos debe estar dirigida, según el presente estudio de la estructura familiar, hacia dos dimensiones especialmente: La primera, en atender de manera preventiva los ajustes de orden estructural; es decir, promover en las familias, el potencial de desarrollo de sus capacidades, a manera de prevención de patología de fronteras, alianzas, coaliciones o jerarquía; mediante técnicas como la Fijación de Límites, la Distancia Psicológica, la Duración de Interacción y los Lados Fuertes.

 

En segunda instancia, la orientación del terapeuta debe estar destinada a proveer ayuda en el proceso de duelo de cada uno de los miembros de la familia. Ya que se observa, que en estas familias hay quienes no han logrado resolver en su totalidad éste proceso. Visualizándose un estancamiento en algunas de las etapas que se deben llevar a cabo para lograr un proceso de elaboración normal.

 

Futuras investigaciones, deberían realizarse para profundizar y comprender mejor el tema del secuestro, como por ejemplo: Un estudio comparativo con familias que tengan por regla no pagar rescate; un estudio que analice los beneficios de la persona que pasa a ocupar el rol del secuestrado, y un estudio donde se analicen las consecuencias del secuestro extorsivo sobre la persona que ejerce el rol de negociador.

 

Por último, es necesario resaltar que el psicólogo que trabaje con estas familias, conozca las características de las familias de este estudio para que comprenda cuales son los aspectos a los cuales se va a enfrentar y que tipo de intervención debe ser el más adecuado para llevar a cabo una efectiva labor terapéutica.

 

Referencias

 

Jaramillo, L. (1998) Duelo en situaciones de violencia. Cepeda, I. & Girón, C. (Comps.) . Duelo, memoria, reparación. (pp.61-69), Impresol: Bogotá, Colombia.

Meluk, E. (1998) El secuestro, una muerte suspendida, su impacto psicológico, Ediciones Uniandes: Bogotá, Colombia.

Minuchin & Fishman. (1997). Técnicas de terapia familiar, Paidos: Buenos Aires Argentina.

Ochoa, I. (1995) Enfoques en terapia familiar sistémica, Herder: Barcelona, España.

Pittman, F. (1990) Momentos decisivos, tratamiento de familias en situaciones de crisis, Paidos : Barcelona, España.

Programa Presidencial para la Defensa de la Libertad Personal. (2000) Estadísticas sobre secuestro y Marco Jurídico, Ministerio del Interior: Bogotá, Colombia.

Umbarger, C. (1983) Terapia Familiar Estructural, Amorrortu: Buenos Aires, Argentina.